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LA MISMA TIERRA / SOLEDAD SÁNCHEZ GOLDAR
THE SAME LAND / SOLEDAD SÁNCHEZ GOLDAR
LA MISMA TIERRA / SOLEDAD SÁNCHEZ GOLDAR

13 de JUN al 24 de JUL 2026
Catamarca 481, SALTA

PREGUNTAS DE UNA HUMANIDAD EN(TRE)RUINAS

ANA PAULA CEVIDANES

 La materia se vuelve archivo. El polvo, testimonio. La tierra conserva huellas, silencios, restos de memorias que persisten aun donde maquinarias de poder se empeñan en imponer el olvido.

Hay miradas que se pierden. Voces que se interrumpen. Piel cuyo tacto ya no encuentra respuesta. Sin embargo, hay un código que permanece. Un código. Una señal dispersa entre capas de tierra, recuerdos familiares, gestos heredados y ausencias compartidas.

¿Quién recibe ese código? ¿Quién logra reconocerlo? ¿Cómo responder a un mensaje que atraviesa generaciones y emerge desde aquello que falta?

La búsqueda de los desaparecidos fue, y continúa siendo, la búsqueda de una parte de nosotrxs mismxs. La pérdida individual se transmuta en memoria colectiva. El cuerpo negado, la historia borrada, la vida arrancada deja una herida en el tejido común que nos constituye.

Las ruinas dialogan con todas aquellas tragedias que atraviesan a los pueblos cuando el poder decide que ciertas vidas valen menos que otras. Hablan de genocidios, desplazamientos, esclavitudes antiguas y contemporáneas. De una humanidad que, una y otra vez, parece capaz de producir tanto la devastación y el exterminio como el cuidado, el refugio, la empatía, la entrega y la delicadeza.

Habitamos una época extraña. Nunca estuvimos tan (des)conectados y nunca resultó tan fácil permanecer indiferentes. Asistimos al sufrimiento ajeno en tiempo real. Observamos ciudades convertidas en escombros y territorios devastados. Deslizamos una imagen para encontrar la siguiente. El horror se vuelve rutina. La tragedia, contenido. Y la repetición amenaza con erosionar nuestra capacidad de sentir.

Toda ausencia tuvo un rostro, una voz, una temperatura, una manera singular de habitar el mundo. ¿Qué ocurre con nuestra propia humanidad cuando nos convertimos en espectadores del dolor ajeno?

Entre los escombros también habitan quienes buscan. Quienes rescatan. Quienes nombran a los muertos. Quienes cuidan a los vivos. Héroes y heroínas ignoradxs que, lejos de toda promesa de poder o recompensa, sostienen la tarea obstinada de preservar la vida, humana y no humana, frente a la lógica de la destrucción.

Quizás allí resida la posibilidad de otra memoria.

No una memoria estática, encerrada en el pasado, sino una memoria viva, capaz de reconocer en cada ruina una advertencia y una responsabilidad. Bajo los escombros no sólo buscamos aquello que nos fue arrebatado. Bajo los escombros buscamos también aquello que todavía podemos salvar de nosotrxs mismxs.

¿Quién vive entre los escombros?

¿Quiénes permanecen allí, habitando la fractura, recogiendo fragmentos de nombres, de cuerpos, de historias? ¿Y cómo viven quienes quedaron fuera de ellos, quienes observan desde la distancia segura de la pantalla, del tiempo o de la geografía?

¿Alguien vive?